Mitos sobre el vino – Verdades y Mentiras

Hoy en día corren muchos mitos y leyendas sobre el mundo del vino que no son del todo ciertos. Vamos a intentar desmentir algunos para que hoy te acuestes sabiendo un poco más sobre este maravilloso mundo. Os dejamos los 3 mitos y leyendas sobre el vino más comunes y la verdad que esconden.

1. Los tintos a temperatura ambiente:

Bueno, si vives en iglú sí. Los tintos, al igual que los blancos tienen su temperatura de consumo óptima (no confundir con temperatura de servicio). Esta temperatura depende de distintos factores pero suele estar entre los 12º y los 15º. Por ejemplo, nuestro Quadis Crianza tiene una temperatura de consumo de entre 16º y 18º al ser un vino con crianza. Sin embargo, Vega Real Roble, al no tener apenas crianza reduce un poco su temperatura de consumo, entre 14º y 16º

2. Dejar abierto el vino antes de servir:

Otro postureo clásico. Los vinos que necesitan un oxigenación previa al consumo, se depositan en un decantador y de ahí se sirven, ya que, al estar en un decantador una mayor superficie del vino está en contacto con el aire al servirse, al contrario que pasa en una botella cuya boca es muy pequeña. Por tanto, no, dejar abierto el vino un rato antes de servir no sirve de nada.

3. Blanco – Pescados y Tintos – Carne:

Si y No. Solemos tomar como dogma que cuando comemos pescados hay que pedir un blanco y que cuado nos comemos una carne tenemos que pedir un tinto. Nada más lejos de la realidad. Que un plato maride con un vino significa que al unir ambos sabores estos se complementen de manera armónica y natural, cosa que podemos conseguir con un tinto y un pescado o con una carne y un blanco.
Por ejemplo, la acidez propia de vinos blancos y jóvenes como Castillo de San Diego hace de perfecto contraste con platos de carnes ahumadas o especiadas.

Como habéis podido coprobar, en el mundo del vino no todo es lo que parece y no hay que dar nada por hecho. Ademas, nunca os sintáis impedidos por lo que os digan los “expertos” a experimentar con lo que se os ocurra, ya que al fin y al cabo, sobre gustos, no hay nada escrito.